La noche de
campamento
Todo comenzó la noche que mi
hermano gemelo, Alex, y yo salimos a acampar. Recuerdo que ambos estábamos muy
emocionados por salir a dormir al exterior. Salimos a pie por el bosque, íbamos
conversando y riéndonos, el telón de de la noche no tardo en caer. Las
estrellas se asemejaban a pequeñas luciérnagas posadas sobre la tela.
La caminata nos llevó a un
lugar muy extraño, era escabroso. Había cabañas que parecían estar desoladas,
las frondosas copas de los árboles tapaban toda luz producida por la luna, daba
la impresión de que allí hacía mucho más frío. No voy a negarlo, tuve miedo en
ese momento, miré a Alex y él a mí.
-Oye, Allan ¿Tenés miedo?-se
rió levemente-
Yo solo miré abajo y me
limité a negar con la cabeza.
-¡Acampemos aquí, entonces!-sonrió
emocionado.
-¿S-seguro? Es que aquí hace
frío-me excuse.
-Tenés miedo-ríe- sos un
gallina.
-¡No es cierto! Bien, ¡hagámoslo!
Levantamos nuestra carpa y
acomodamos las cosas. Cenamos unos sándwiches que nuestra madre nos había
preparado y luego de un rato decidimos ir a explorar. Yo estaba algo asustado
pero no quería que Alex lo supiera, así que decidí ocultarlo.
Entramos a una de las
cabañas abandonadas: había unas literas oxidadas, la madera con la que fue
construida esa cabaña ahora estaba podrida y rugía con el viento, el suelo rechinaba
con cada paso que dábamos; la luz tenue de la linterna de Alex alumbraba la habitación.
De repente escuchamos un ruido.
-¿A-Alex?
-¿S-sí?
-¿F-fuiste vos?
-No… ¿y v-vos?
-Tampoco.
Nos miramos asustados.
Me eché a correr como si eso
dependiera mi vida sin mirar atrás, Alex venía detrás de mí, o eso creía.
Cuando estuve lo suficientemente lejos me detuve, empecé a mirar para todos
lados, no había señal de ninguna persona, ni siquiera de Alex.
Comencé a preocuparme y tuve
miedo, empecé a escuchar voces en mi cabeza, todo estaba oscuro. De la nada vi
una figura, estaba diciendo algo pero no le entendí, se acercaba a mí con
rapidez. Del miedo tomé un leño que estaba por allí y le pegué numerosas veces
en lo que se veía era su cabeza y brazos. Cuando parecía que ya no podía
moverse corrí a la carpa, me metí en mi bolsa de dormir y me tapé la cabeza
hasta quedarme dormido.
Al otro día desperté, lo
primero que hice fue mirar dentro de la carpa para ver si Alex ya había
regresado pero no era así. Salí de la carpa para buscarlo. Luego de un rato de
caminar, encontré una imagen que me horrorizó. Alex estaba todo golpeado,
rasguñado y había un charco de sangre debajo de su cabeza, estaba muerto.
Salí corriendo lo más rápido
que mis piernas me permitían. Al llegar a mi casa le conté a mi madre todo lo
que había sucedido, fuimos a la policía y ellos fueron a investigar y me trajeron aquí. A hablar con usted.
Allan terminó de contarle lo que había ocurrido al psicólogo. Luego de
unas horas los policías y el psicólogo sacaron sus conclusiones. Al terminar de
investigar los policías informaron a los padres de Allan sobre la causa de
muerte de su hijo. Alex fue asesinado. Y su asesino fue… Allan.

No se observa la corrección de la mayor parte de las sugerencias realizadas al primer borrador. Corregir a consciencia y avisarme cuando esté listo.
ResponderBorrarAna: Vuelvo a mirar el cuento y sigo sin observar las correcciones sugeridas...
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